Playas de arena blanca prístina y agua esmeralda


Con más de dos kilómetros y cuatrocientos metros de longitud, la playa constituye un santuario poco concurrido y un refugio privado para el uso exclusivo de los residentes y de los miembros del Fisher Island Club.

La inmaculada arena importada de las Bahamas resplandece contra las palmeras y la vegetación tropical, lo que le permite disfrutar del sol y las olas de agua cálida que se rompen tranquilamente contra la costa.